La abrió Antonia con un horno de leña y la receta de su madre. Hoy la lleva su hija Marisol, con el mismo pan de puño que olía toda la calle a las seis de la mañana. Por aquí han pasado tres generaciones de vecinos — y los mismos encargos de bizcochón para cada cumpleaños.
El bizcochón de naranja, la cortesía de fiar a final de mes, y que aún te llaman por tu nombre al entrar.
Abrió en 1958 con un horno de leña que aún se usa los sábados.
Amasado a mano cada madrugada con la misma masa madre desde el 58.
El bizcochón se hornea solo los viernes y sábados por la mañana.